
Secretos navideños
¿Alguna vez te has preguntado por qué celebramos la Navidad tal y como la conocemos hoy? Durante estas fechas, marcadas por reuniones familiares, comidas copiosas y celebraciones religiosas, nos rodeamos de numerosos elementos decorativos y manifestaciones artísticas que forman parte esencial de la Navidad y que, en muchos casos, tienen un origen histórico y cultural poco conocido.
El árbol de Navidad
La costumbre de colocar un abeto en estas fechas proviene de las regiones del norte de Europa, donde los pueblos precristianos ya empleaban árboles perennes como símbolo de continuidad vital durante el solsticio de invierno. Con el paso del tiempo, esta simbología fue reinterpretada por el cristianismo.

Árbol de Navidad en las Juntas Generales de Álava (1996). Fuente: PhotoAraba.
La costumbre de montar los árboles de Navidad se generalizó a finales del siglo XIX y principios del XX, especialmente en ámbitos urbanos y familias de clase acomodada. Su difusión posterior lo ha convertido en un elemento habitual de la decoración doméstica y urbana, tal y como lo atestiguan los árboles de las plazas vascas de Moyúa en Bilbao, el parque de Alderdi Eder de Donostia/San Sebastián o el caso de la sede de Juntas Generales de Álava en Vitoria-Gasteiz.
El Belén
Montamos el belén como una forma de representar visualmente el nacimiento de Jesucristo, un episodio central de la tradición cristiana. Esta costumbre tiene su origen en el siglo XIII, cuando San Francisco de Asís realizó en 1223 la primera escenificación del nacimiento en Greccio (Italia) con el objetivo de hacer comprensible el mensaje religioso a la población, en una época en la que la mayoría de la población era analfabeta.
Su instalación en hogares y espacios públicos será en torno a las mismas fechas que el árbol de Navidad. En el caso vasco, en concreto, contamos con numerosos ejemplos de belenes monumentales:
- Bilbao: Se trata de una gran exposición celebrada de forma anual en la iglesia de la Encarnación de Atxuri. En ella se exhibe un impresionante nacimiento de 25 m² en el que se puede disfrutar de ocho escenas de la vida de Jesús. Su entrada es gratuita hasta el 6 de enero de 2026.
- Donostia/San Sebastián: Fue en los años 50 cuando los artistas Rafael Munoa y José Luis Usabiaga plantearon la organización de un nacimiento en la céntrica plaza de Gipuzkoa donostiarra. Desde entonces, los jardines diseñados por el francés Pierre Ducasse son punto de encuentro y tradición cada Navidad. Una parada indispensable en las actividades navideñas de la Bella Easo.
- Vitoria-Gasteiz: Desde el 24 de diciembre de 1962 el parque de La Florida cuenta con su emblemático Belén. Año tras año se han ido añadiendo nuevas imágenes gracias a las aportaciones que la gente hace en La Gruta, que precisamente representa el nacimiento de Jesús. Para descubrir todos sus secretos, os recomendamos las visitas guiadas que la Oficina de Turismo de Vitoria-Gasteiz ha organizado para las próximas semanas, ¡no os lo perdáis!
Olentzero

Felicitación navideña del Museo Vasco de Bilbao. Fuente: Museotik.
Se cree que es una figura que procede de rituales paganos vinculados al solsticio de invierno, cuando los antiguos pobladores celebraban el final del año y la llegada de la luz tras los días más cortos. En estas celebraciones se realizaban hogueras y se rendía culto al carbón o al fuego, elementos asociados a la prosperidad y la fertilidad.
Precisamente, Olentzero era representado como un carbonero del monte, un hombre corpulento que bajaba de las montañas para anunciar la Navidad y, en algunas versiones, repartir comida y regalos. Así, su imagen simboliza tanto la vida rural vasca como el paso del tiempo y la transición del año viejo al nuevo.
Desde el siglo XX, Olentzero es un personaje navideño vinculado al imaginario infantil. Se consolidó como portador de regalos para los niños, similar a otras figuras europeas como Papá Noel o San Nicolás, y empezó a aparecer acompañado de otros personajes como Mari Domingi o Napo.
Además, es habitual cruzarse con grupos de villancicos, txarangas navideñas, disfrutar de dulzainas como los famosos mantecados Felipe II, el vino caliente o la misa del gallo. El nombre de esta última se debe a que es una misa celebrada la medianoche del 24 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús, justo cuando el gallo canta.
En cualquier caso, la Navidad es un tiempo mágico en el que disfrutar en compañía de nuestros seres queridos, a quienes tal vez no veamos tanto como nos gustaría. Por ello, desde Kalearte Turismo y Cultura, os deseamos unas muy felices fiestas y un maravilloso 2026.