
Sobre la tierra, bajo la sombra
La Sala Amárica de Vitoria-Gasteiz acoge hasta el próximo 1 de febrero una emocionante muestra basada en el libro «Sobre la tierra, bajo la sombra» de la autora Leire Milikua (1985). Fotografías y micro-relatos nos invitan a la reflexión y al debate sobre los estereotipos, la invisibilización y los imaginarios que han acompañado históricamente a las mujeres rurales.
Un viaje por el campo alavés
La exposición ha sido organizada por la Sociedad Fotográfica Alavesa, la Diputación Foral de Álava y Laia Eskola con el objetivo de hacer del proyecto «Sobre la tierra, bajo la sombra. Mujeres en el territorio: relatos y reflejos» un espacio para el encuentro y el intercambio de experiencias de las mujeres rurales de antes (y de ahora).

Fotografía de equipo de algunas de las participantes del proyecto junto a la Diputada de Cultura y Deporte Ana del Val. Fuente: Diario de Noticias de Álava.
El recorrido comienza con un interesante prólogo de la historiadora del arte y filósofa Isabel Mellén, reflexionando sobre el papel de las mujeres en el campo. Al texto le siguen las miradas de las fotógrafas Yohana Baena, Sara Berasaluce, Ana Blanco, Ani Chkhartishvili, Yone Estivariz, Ana García, Eneritz Uriarte y Mary Zurbano, que exploran desde sus universos personales la vida rural, el paisaje, lo cotidiano y las múltiples identidades femeninas del medio rural. Sus imágenes comparten espacio con textos de creadoras como Arantza Cordero, Ángela Mallén, Carmen San Esteban y Susana Teruelo, logrando un relato que no solo se ve, sino que se siente y se escucha.
Y con su propio homenaje

«Los lugares son las personas. Homenaje a Mari Paz Elorriaga Garitaonaindia», Txelu Angoitia.
Además, en la última de las salas expositivas, escuchamos la voz de Isabel Mellén, quien narra el prólogo con el que comenzábamos la exposición, cerrando simbólicamente el recorrido de la exposición en la Sala Amárica. El espacio reproduce, a su vez, una fotografía de Leire Milikua junto a su abuela, Mari Paz Elorriaga, recientemente fallecida, que actúa como hilo emocional entre generaciones de mujeres rurales.
La sala se completa con una pared participativa, concebida como un archivo vivo de la memoria colectiva, donde las personas visitantes pueden aportar fotografías familiares antiguas y actuales. A través de estas imágenes se construye un relato compartido sobre los recuerdos, la vida cotidiana y el futuro del mundo rural, reforzando el valor de la experiencia personal dentro de esta exposición sobre la memoria y la identidad de las mujeres rurales.