
Gau Beltza o el Halloween vasco
Mucho antes de que el Halloween moderno se popularizara en nuestras calles, en Euskadi ya se celebraba la Gau Beltza, también conocida como la Noche Negra. Una antigua tradición vasca que está resurgiendo con fuerza como una forma de reivindicar nuestras raíces y mantener viva la identidad vasca.
Su origen rural
La Gau Beltza, también denominada Arimen Gaua (Noche de Ánimas), era la festividad que marcaba el final de la cosecha y el comienzo del invierno, una época de transición en la que se creía que el mundo de los vivos y el de los muertos se acercaban. Algo que también sucede en otras culturas, como la anglosajona con la noche de Halloween (31 de octubre) o la mexicana con el Día de Muertos (1 y 2 de noviembre).
Euskadi cuenta con numerosas y excepcionales costumbres ligadas a la cultura de la muerte, tal y como se explica en el interesante programa «Arimen gaua» de La Otra Cara de EITB. En el caso de la Gau Beltza, sabemos que antaño niños y niñas de los caseríos se disfrazaban con ropas viejas, máscaras o telas negras, salían por las calles como en Santa Águeda, comían castañas asadas y pedían comida, frutos secos o dulces. Del mismo modo, el filólogo Endika Cuesta hace mención a las habituales ofrendas de panecillos u opilles, el uso de argizaiolas, el encendido de faroles, la utilización de calabazas huecas con velas encendidas o las vestimentas fantasmagóricas.
Una serie de tradiciones y costumbres que permitían de mantener viva la relación con los antepasados y de ahuyentar los malos espíritus antes del invierno.
Su recuperación
Durante décadas, la Gau Beltza cayó en el olvido, eclipsada por la creciente influencia del Halloween moderno de origen anglosajón. Sin embargo, en los últimos años esta festividad ancestral ha resurgido con fuerza en numerosos municipios de Euskadi, recuperando su espíritu original y su valor cultural dentro de las tradiciones vascas.
Hoy en día, localidades como Elgoibar, Getaria, Vitoria-Gasteiz, Lezo, Donostia-San Sebastián, Araia, Astigarraga, Gorliz, Hondarribia, Orozko o Mutriku celebran la Gau Beltza con un sinfín de actividades para todas las edades: talleres de máscaras, desfiles de disfraces, cuentacuentos, pasajes del terror y juegos en euskera. Cada año son más las escuelas, asociaciones culturales y ayuntamientos que se suman a esta iniciativa, contribuyendo a revivir una de nuestras tradiciones más auténticas y misteriosas.

Talaixako mamua. Fuente: Hitza LEA Artibai eta Mutriku.
En la villa costera de Mutriku, por ejemplo, la fiesta alcanza su máxima expresión con el Talaixako Mamua (el fantasma de Talaixa), protagonista de una jornada llena de música, danza y rituales simbólicos. La kalejira del Axuri Beltza y la quema del fantasma de Talaixa marcan el punto culminante de la jornada, ofreciendo una experiencia mágica que combina folklore, comunidad y memoria.
Una noche en la que conectar con nuestras raíces
Así pues, la Gau Beltza no es una noche de miedo, sino una noche en la que conectar con las antiguas tradiciones y la memoria de quienes nos precedieron. Una manera de mantener vivas las raíces culturales de Euskadi, de mirar hacia atrás con respeto y seguir avanzando con orgullo hacia el futuro.
Si visitas Euskadi a finales de octubre, no te pierdas la Gau Beltza o Arimen Gaua. Vístete con ropa oscura, enciende una vela y sal a las calles a vivir una noche mágica llena de misterio, cultura vasca y tradición.